La Tola


Mi Barrio de La Tola

Desde el alto Itchimbía se deslizan
furtivas callejuelas de La Tola
al Censo y La Marín, llegan sin prisa
hoy la esquina del barrio está muy sola.

Guambritos valentones y plazuelas
de la José Martí mi noble Escuela,
nos forjaron con temple las abuelas
en los juegos del box y la rayuela.

Un Edén de románticos poetas,
es La Tola con rubias y morenas;
con balcones floridos y macetas
adornando a las reinas, muy serenas.

Los poemas de amor, las serenatas
con el Pepe Salgado y su escuadrón;
con piano, guitarras y maracas,
al pie de los balcones, en camión.

Para siempre ha quedado en mi retina
la bulliciosa esquina de los radios
de Mama Corazón sus cosas finas
de Don Victor Sacoto, con sus gallos.

Del Saumerio, sus pasos retorcidos
ofreciendo saumerios bendecidos.
Del diablo Ocioso, las tardes su rutina
gritando sus tamales de gallina.

El Púchicas, un noble caballero,
los sábados brindaba por su equipo.
Un “chicabún” fue su grito sincero
alentando a su club, era un buen tipo.

Con la nieve del tiempo en mi cabeza
me entregas nuevamente tu fragancia.
Hoy recojo mis pasos con tristeza
en tus calles los ecos de mi infancia.

La Tola es el crisol de gente amada
que funde con honor el quiteñismo.
Brindemos esta copa entusiasmada
por Quito, por La Tola y mi Barriada.

Poema por Efraín Cepeda


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