La Tola


Oratorio Festivo Don Bosco

Después de una crisis, el oratorio fue separado en catequesis y grupos juveniles. Con la llegada del padre Misionero Heraldo Bosques, quien nos motivó a buscar jóvenes (pero jóvenes que trabajen con alegría y amor por el barrio), se formaron cinco grupos juveniles que trabajan con entusiasmo para ser cada día mejor.

Nuestro amigo Juan Flores nos sembró la idea de formar nuevamente el Oratorio Don Bosco en el colegio, en las instalaciones disponibles en los templos de María Auxiliadora, Cristo Rey y Santa Faz; y los patios y canchas del colegio para su diversidad de juegos. Gracias a la unidad salesiana que nos da charlas, cursos y talleres, nos hemos motivado y más aún con las experiencias contadas por nuestros vecinos. ¡Qué hermoso el oratorio! Con la acogida de toda la ciudad y el trabajo impresionante con la dirección del Padre Carlos María Izurieta.

Nosotros como dirigentes queremos que la juventud trabaje con alegría, unión, comprensión y amor. Tenemos etapas fuertes en nuestro oratorio: Semana Santa, las Colonias Vacacionales (en donde se apunta primordialmente a una formación cristiana, humana), entre otras. Resumiendo, se brinda una formación integral, tratando de imitar lo que fue el primer Oratorio Don Bosco La Tola con el lema:
“Ser buenos cristianos y honrados ciudadanos”.

Diego Morales, coordinador de la Colonia Vacacional nos dice: “es una experiencia maravillosa, vemos cómo niños, niñas, jovencitos y jovencitas hasta los 15 años, ya se están anotando para ser los futuros coordinadores de Colonias Vacacionales. Eso nos mueve y nos anima para seguir trabajando y poder llegar a hacer del Oratorio Festivo Don Bosco un grupo que trabaja con los niños del barrio”.

Richard Cuadras comenta: “La organización es  para reunirse, conversar, confraternizar… Lo hacemos los sábados y domingos y planificamos prácticamente a diario. Se va compartiendo y conociendo todas las etapas con los jóvenes, haciéndoles ver ahora que lo que necesitamos es fuerza juvenil, porque hemos visto que no hay mejor maestro que el mismo joven”.

Padre Humberto Solís acota que: “Con la llegada de los salesianos, el progreso del barrio fue eminente con obras, asistencia para la gente pobre, talleres de arte y oficios con maestros italianos. Se da enseñanza de mecánica, ebanistería, relojería, encuadernación, electricidad y actividades artísticas en drama, teatro y música. El oratorio festivo para los niños, la primera obra de los salesianos, fue la capilla de María Auxiliadora. Los personajes que se destacan en esta obra fueron: Jacinto Panquery y Juan Bautista Minguetti, los mismos que realizaron también otras obras como el Monumento a la Libertad en la Plaza de la Independencia. Se distinguieron por su inteligencia y su forma de liderar, las artes y oficios en el Ecuador”.

El Oratorio Festivo fue la obra grandiosa para jóvenes, niños y hasta para padres de familia. Un lugar de encuentro, de enseñanza y de amor. Don José Julio Barberis, se expresa así del Oratorio: “fue mi segundo hogar. Quien dirigía fue como mi padre, ya que era huérfano. El padre Carlos María Izurieta nos inculcó principios morales y normas de ayuda a los demás. No nos faltaron los idiomas de latín y griego para ser excelentes monaguillos”.

El señor Sarzorita (Oscar Guerra) nos relata: “el Padre Izurieta debía ser santificado por su guía de miles de miles de niños, por su nobleza, por su santidad y carisma con ellos. Algunos de nosotros no éramos de La Tola y asistíamos al Oratorio Festivo durante mucho, mucho tiempo, y también conocimos al Padre Elías Brito que tenía fama de bravo pero no era así. Tenía un corazón de oro. Gran futbolista. Nos enseñó muchos valores y entre ellos el compañerismo para llevarnos bien y amarnos entre hermanos”.

Efraín Cepeda, el rey de la chispa y el piropo, dice: “fuimos niños del gran barrio La Tola, del Oratorio Festivo Don Bosco Salesiano. Nos enseñaron respeto a nuestro Dios, al hombre anciano, a nuestra madre que está sola. Es San Juan Bosco el soñador padre italiano que al niño desvalido levantó con autoestima en los talleres el Don Bosco Salesiano. Desde mis ocho años vivía solo, los salesianos me dieron su mano, jugábamos y aprendí carpintería que fue mi oficio favorito para educar a mis hijos”.

Lusmila Vallejo de Estévez nos cuenta que: “a inicios de la construcción del Oratorio Festivo, en una puerta donde hoy es el Templo de Cristo Rey, estaba una leyenda que decía: “Soy rey y no tengo casa. Dame una limosna”. Colaboraron en su construcción además de vecinos y vecinas del barrio, Don Pachito Chiriboga y Don Luis Chiriboga Bustamante.


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: